Getxophoto permitirá saltar sobre el rostro de Trump

Getxophoto, el festival de imagen que se celebrará del 5 al 30 de septiembre en esta localidad de Bizkaia, incluye este año una instalación en la que los participantes...
Foto: Instalación "Jump Trump". Getxophoto
Foto: Instalación "Jump Trump". Getxophoto

Getxophoto, el festival de imagen que se celebrará del 5 al 30 de septiembre en esta localidad de Bizkaia, incluye este año una instalación en la que los participantes pueden saltar sobre una colchoneta gigante con un retrato del rostro del presidente Trump, que se arruga al caer encima.

“Jump Trump” es una instalación firmada por Erik Kessels y Thomas Mailaender, creada para el festival Unseen de Amsterdam, que se podrá “disfrutar” en Getxo del 6 al 9 de septiembre.

Ofrece la posibilidad de “vengarse” del hombre más influyente de la Tierra, aunque sea sólo durante unos efímeros segundos: se salta desde una estructura elevada sobre una colchoneta gigante (8×5 metros) con un retrato impreso de Donald Trump.

Este será uno de los atractivos del festival, cuyo contenido han anunciado hoy los organizadores. El evento propone, una vez más, la experimentación a través de formatos y lugares expositivos no convencionales, con intervenciones al aire libre. Así, las obras se exhibirán en el entorno que une la playa de Ereaga con el Puerto Viejo de Algorta, y en el centro de esta localidad vizcaína.

En este marco se expondrán imágenes de autores como Luca Locatelli, Zanele Muholi, Yoshinori Mizutani, Gohar Dashti, Markel Redondo o Julián Barón, hasta un total de 23 autores de países como Reino Unido, Japón, Irán, Singapur, Estados Unidos o España.

En total, una veintena de exposiciones (individuales y colectivas) conforman la programación artística en torno al tema de este año, “Postconflicto. Reformulando el diálogo”. Los trabajos abordarán conflictos de todo tipo, tanto ecológicos, tecnológicos, políticos o humanos, y reflexionarán acerca de las consecuencias y la reconstrucción del diálogo en periodos posteriores a situaciones de conflicto.

Por segundo año consecutivo, el Festival vuelve a contar con Mónica Allende como comisaria y responsable de la programación artística. Nacida en Bilbao y residente en Londres, ha sido editora gráfica del Sunday Times Magazine.

Una de las propuestas que destacan en esta edición será la instalación de más de 4.000 fotografías pequeñas con las que los artistas asiáticos Chow & Lin realizarán un gran mural de 20 metros en el interior del mercado de Algorta.

La obra se titula “Equivalence. The Ecological Footprint of Fish” y es una crítica al impacto de las piscifactorías en el ecosistema.

En un tono más político, el artista belga Anton Kusters estrena en “Blue Skies Project”, trabajo que revisita la memoria del Holocausto a través de 1.078 polaroids que representan sendos cielos azules. Son los cielos que dominan los 1.078 campos de concentración que existieron en Europa.

La realidad virtual volverá a tener lugar en la programación con el premiado documental “The Sun Ladies”. Estrenado en la última edición de Sundance, cuenta la historia de un grupo de guerrilleras yazidíes que plantan cara al ejército del Estado Islámico.

Destacará el trabajo realizado con drones por el bilbaíno Markel Redondo, quien ha registrado las consecuencias de un urbanismo desaforado creando unos impactantes documentos visuales sobre la crisis del ladrillo en España.

También desde el aire, el californiano Josh Begley propone un viaje aéreo a lo largo de los 3.144 km de frontera que separa Estados Unidos de México, desde el Pacífico hasta el Atlántico. En una pieza multimedia de seis minutos de duración que reúne más de 200.000 fotografías capturadas por los satélites de Google Earth, con la que Begley invita a reflexionar sobre la inviabilidad de construir un muro que separe los dos países.

Por último, la exposición colectiva “Identidad y violencia” reunirá el trabajo de tres autoras: Con el telón de fondo del genocidio armenio, Lucie Khahoutian, del colectivo Live Wild Collective, explora las complejidades del doble origen armenio y francés.

La artista sudafricana Zanele Muholi ofrece una respuesta personal a la colonización y exotismo del cuerpo femenino negro. Además, la artista Dragana Jurišic crea una narración delicada sobre la pérdida de la identidad después del colapso de la ex Yugoslavia.

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