El Athletic hace saltar por los aires su centenaria filosofía trayendo a Lezama a jóvenes de fuera de Euskal Herria

Vaya por delante que el mérito y las dificultades que tienen el Athletic, y su filosofía deportiva, para poder mantenerse en la élite del fútbol mundial, están fuera de...
El jugador del Comillas de Logrono, Deiby Ochoa (de azul) , se incorpora a esta temnporada al Juvenil del Athletic. FOTO: lacanteradelezama.com
El jugador del Comillas de Logrono, Deiby Ochoa (de azul) , se incorpora a esta temnporada al Juvenil del Athletic. FOTO: lacanteradelezama.com

Vaya por delante que el mérito y las dificultades que tienen el Athletic, y su filosofía deportiva, para poder mantenerse en la élite del fútbol mundial, están fuera de toda duda. Una filosofía, mantenida prácticamente a rajatabla hasta los últimos años, y que limita la oferta y la capacidad movimientos del club de Ibaigane para poder nutrirse de jugadores que formen parte su proyecto.

Mientras el resto de clubes puede fichar en cualquier parte del mundo, el Athletic, en cumplimiento de su centenaria filosofía, se ciñe a jugadores nacidos o formados en Euskal Herria. Aunque con excepciones.

Y es que a pesar de lo que el propio club publica en su página web, “El Athletic Club está radicado en Bilbao, provincia de Bizkaia (País Vasco). Nuestra filosofía deportiva se rige por el principio que determina que pueden jugar en sus filas los jugadores que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria”, esta filosofía no tiene ninguna validez legal, con lo que no llega más allá de ser una tradición adoptada por el club.

Pero se trata de una tradición grabada a fuego en el ADN de la masa social rojiblanca, y son muchas las voces que preferirían bajar a segunda división, que modificarla. Por tanto, únicamente los socios de la entidad, son los que mantienen en vigor esta idea, valiéndose de su derecho a elegir democráticamente a la junta directiva encargada de dirigir al club, y por esta razón, hasta la fecha, ninguna junta se ha planteado cambiarla sin el beneplácito de la masa social, ya que la práctica totalidad de los socios defienden esta causa.

Pero la filosofía del Athletic, no sólo se caracteriza por jugar únicamente con jugadores de Euskal Herria, sino que también y especialmente se basa en el hecho de potenciar el trabajo de cantera, en oposición a la política de fichajes masivos que realizan numerosos clubes del mundo hoy en día, como por ejemplo, el Real Madrid o el Manchester United.

Una filosofía de cantera que siempre sacado pecho por su excelencia en su forma de trabajar, y por respetar las estricticas reglas que imponían que sólo chavales nacidos o formados en Euskal Herria podían ingresar en ella. Chavales que, con el paso del tiempo, y si superaban los sinuosos caminos del mundo del fútbol, tendrían el premio de llegar al primer equipo.

Hasta aquí no hemos dicho nada nuevo. Cualquier aficionado zurigorri se sabe de carrerilla estas normas no escritas y que hacen que el Athletic sea considerado “caso único en el fútbol mundial”. Pero lo que desconocemos es si todos los aficionados zurigorris saben que el Athletic le está empezando a hacer trampas a su filosofía. Más bien, ya lleva algún tiempo haciéndolas.

Aymeric Laporte, en boca de todos en los últimos días por su decisión de continuar en el Athletic rechazando la millonaria oferta del Manchester City, es, desde su llegada al primer equipo, el ejemplo más notorio de esas trampas. Aunque al bueno de Laporte le encontraron un abuelo vasco-francés para poder rozar esa otra variable, no escrita, de que los “jugadores oriundos” podrían también vestirse de rojiblanco, lo cierto es que el central es natural de la localidad aquitana de Agen, fue captado a los quince años para, previo paso por el club convenido Aviron de Baiona, recalar en la factoría.

Es decir, Laporte cumpliría con la premisa de “jugadores formados en Euskal Herria”, Baiona lo es, aunque haya nacido fuera de nuestras fronteras. Pero lo que no cumple es la premisa de que el hecho de que se forme en Euskal Herria, atienda a criterios “naturales” y no a que de manera interesada y con voluntad manifiesta, haya sido captado por el Athletic desde su lugar de origen, en este caso Aquitania, para traerlo en edad temprana a cualquier club convenido dentro de nuestras fronteras, previo paso hacia Lezama, pudiendo así decir que la formación del jugador se ha realizado dentro de nuestras fronteras, respetando por tanto su filosofía.

Pero es que si el Athletic trae de manera “intencionada” a jóvenes jugadores de fuera de Euskal Herria a formarse dentro de nuestras fronteras, por mucho que estos sean originarios de territorios limítrofes, ¿en qué se diferencia a la cantera del Athletic, de la cantera del Ajax o del Barcelona que traen a sus factorías a chavales de cualquier parte del mundo? La respuesta es, en NADA. El Athletic estaría globalizando su cantera, porque cumpliendo con estas premisas de traer a jugadores a formarse a Euskal Herria, lo mismo da un chaval de Agen, que uno de Sevilla, o uno de Pernanbuco. Ninguno de ellos cumple con la filosofía originaria del club. Se tratarían de fichajes de jóvenes con talento. Lo mismo que hizo el Barcelona con Messi.

Pero en la vida, la excepción, confirma la regla, y si Laporte fuese la excepción a esa centenaria regla, quizás, no nos hubiesen saltado las alarmas, pero es que como él, no paran de llegar otros jóvenes jugadores de fuera de nuestras fronteras están llegando por la vía de los Mini-Lezamas, clubes convenidos o centros de entrenamiento bajo control del Athletic situados en localidades de Euskal Herria como Las Encartaciones, Oion, Cascante, o Tudela, fronterizas con Burgos, La Rioja y Aragón, que captan futbolistas de estas zonas, atraídos por el buen funcionamiento y la organización de estas escuelas.

Se trata de jóvenes jugadores nacidos en Logroño, Zaragoza, o Medina de Pomar, que juegan en clubes de sus lugares de origen, pero que son captados por los ojeadores del club en esas zonas, y que para poder decir que son “formados en Euskal Herria”, comienzan a entrenar un par de días por semana en los centros de entrenamientos rojiblancos más cercanos a sus domicilios, para que tras un año de “formación”, puedan pasar las categorías inferiores del Athletic.

El “Plan Externo del Athletic”, le llaman, que no deja ser una buena idea, además de necesaria,  para tener bajo el radar rojiblanco a jugadores originarios de los lugares donde el Athletic ha colocado estratégicamente sus centros de entrenamiento o Mini-Lezamas, pero que nunca puede servir para hacer trampas a su filosofía, captando talento ajeno a nuestras fronteras para transformarlo en talento propio. Sin ir más lejos, hace unos días se hizo oficial la incorporación al juvenil del Athletic de un nuevo fichaje. Se trata de un jugador, de origen colombiano, residente en La Rioja, y llegado desde el Comillas CF de Logroño, perteneciente al citado plan externo del conjunto rojiblanco.

Sin duda, el Athletic se está haciendo trampas al solitario, dinamitando los preceptos de su centenaria filosofía. Y lo que es peor, lo está haciendo de espaldas al socio y al aficionado, al que apenas le llegan noticias de estas incorporaciones de jugadores externos porque el club se encarga de silenciarlas. Y lo hace porque sabe que para una gran parte de su masa social, la filosofía es innegociable.

Por todo ello, si el club pretende seguir por este camino de incorporar futbolistas de fuera de nuestras fronteras, incumpliendo así con su filosofía, debería de hacerlo público, contarnos sus pros y sus contras, y plantear un referéndum en el que la masa social decidiese si acepta estas nuevas reglas, o no. Porque de seguir actuando de espaldas al socio, y conociendo el enfado entre la afición rojiblanca que está suponiendo esta nueva forma de hacer cantera que está promoviendo el Athletic, las próximas elecciones a la Presidencia del Athletic se convertirán en ese referéndum que se necesita para alterar su filosofía.

Secciones
AthleticBIZKAIACENTRAL_1KIROLAKOpinión

Relacionado con