Bizkaia invierte 4,1 millones en control de los 820 taludes sobre carreteras

La Diputación Foral ha invertido 4.121.900 euros para inspeccionar dos veces al año los 820 taludes ubicados sobre las carreteras vizcaínas, que representan 182 kilómetros, y este año se...
Foto: Bomberos Bizkaia
Foto: Bomberos Bizkaia

La Diputación Foral ha invertido 4.121.900 euros para inspeccionar dos veces al año los 820 taludes ubicados sobre las carreteras vizcaínas, que representan 182 kilómetros, y este año se han detectado más de 300 puntos que han requerido de un seguimiento más exhaustivo.

El diputado foral de Desarrollo Económico y Territorial, Imanol Pradales, ha comparecido en Comisión en Juntas Generales para informar del control de los taludes y también ha explicado que las obras tras el deslizamiento de unos 70.000 metros cúbicos de ladera en Larrabetzu sobre la carretera BI-3102 en febrero, supondrán una inversión de medio millón de euros y durarán hasta julio.

Pradales ha enumerado los controles y posteriores actuaciones que se realizan sobre criterios técnicos para evitar desprendimientos de taludes sobre carreteras de la red foral.

En Bizkaia hay inventariados 820 taludes que suponen, aproximadamente, una longitud de 182 kilómetros, y dos veces al año los técnicos forales analizan cuestiones técnicas del terreno y la hidrología, así como la intensidad de tráfico en la carretera que pudiera resultar afectada, para obtener un índice que refleja “el riesgo potencial existente” en cada punto.

De esa manera, la institución foral ha realizado 309 inspecciones de taludes de carácter exhaustivo, que suponen 7,5 kilómetros de longitud de análisis, en las que se han detectado 109 actuaciones necesarias a corto plazo, y de ellas ya se ha intervenido en 89, por lo que quedan 20 puntos pendientes en los que actuar más adelante.

Ha detallado las actuaciones en taludes más importantes, como el de la carretera AP-8 entre Ermua y el cruce de El Gallo, que implicará la colocación de mallas y el seguimiento en varios puntos donde se ha detectado el movimiento de varios bloques del terreno, y además se han encargado informes específicos para zonas donde al auscultar el terreno se ha detectado que la estabilidad estaba empeorando.

Padrales ha explicado que la actuación de más envergadura será la relativa a los túneles de Artxanda, donde la Diputación ha tenido que intervenir reiteradamente y que ha requerido de un proyecto constructivo para definir medidas de sostenimiento de los taludes y sistemas de auscultación general, que se encuentra en la primera fase.

La Diputación ha comenzado a utilizar nuevas herramientas tecnológicas en las actuaciones de prevención de desprendimientos y así realizó “un análisis satelital” antes de comenzar las obras de la carretera nueva de acceso a San Juan de Gaztelugatxe, para analizar el grado de inestabilidad de la zona.

Por otra parte, el diputado ha señalado que las causas del deslizamiento de coladas de barro que se produjeron el martes 13 de febrero en Larrabetzu fueron las incesantes e intensas lluvias que cayeron sobre Bizkaia y la tala del arbolado que cubría esa ladera, cuyas raíces servían antes de anclaje al terreno.

Esa zona del territorio acumuló más de 500 metros por metro cuadrado de precipitaciones desde diciembre hasta mediados de febrero, en un terreno sin cubierta vegetal que impidiera o ralentizara la filtración de agua, ha expuesto.

La tierra afectó a unos 129 metros de la carretera BI-3102 que quedó cortada y, tras el movimiento inicial, el terreno inestable se ha ido deslizando suave y constantemente por la ladera hasta zonas más bajas del valle donde ha alcanzado un equilibrio, cambiando el paisaje en ese punto.

El deslizamiento ha alcanzado una extensión de 800 metros, con una anchura de unos 100 metros, y finalmente ha afectado a unas cinco hectáreas y media de terreno.

Pradales ha informado de que las obras para liberar la carretera comenzaron el mismo día del deslizamiento y se han realizado en una primera fase para recoger y encauzar las aguas; en una segunda fase se retirará el material de la carretera; luego se realizará una campaña de inspección geotécnica sobre la situación del subsuelo de la zona y se establecerán los nuevos elementos de contención de la calzada, y la cuarta fase consistirá en reponer la carretera.

Si las condiciones meteorológicas lo permiten, esos trabajos terminarán a mediados de julio y supondrán un desembolso de medio millón de euros

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