Aniversarios

Un artículo de Aitor Elizegi para ORAIN
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Se cierra la temporada, el fútbol, el juego y la pelota ruedan a toda velocidad, se suceden los finales de largos torneos, los grandes triunfos y los cruces de playoff, donde el esfuerzo, los héroes y por qué no el azar dejan a uno en el camino y al otro en la cuneta .

La leyenda sigue creciendo y el Athletic este año, y esta tarde , escribirá de nuevo en este maravilloso libro de un juego centenario nuevas letras en rojo y blanco. Pero los aniversarios son testarudos con el recuerdo y tenaces con el pasado y la historia.

En el trozo del disco duro del corazón que dedico a este deporte y sobre todo al Athletic, cosas de la edad, pero cada vez ocupa más espacio: admito que cada temporada, me temo cada partido, no termino de cerrar una herida que recorre mi apresurado trayecto a la Catedral los días de futbol mezclados con jornada laboral, corbatas de rojo y blanco, trajes con bocadillo, taquillas cerradas con prisa, tranvías que nunca llegan, el mismo sendero de ilusión, en donde aquella tarde, dirección al viejo San Mamés, este chaval deseó por última vez lo mejor para el Athletic.

Admito que este jueves en esas gradas faltan más de los que somos y no están todos los que soñaron estar, va mi pena y recuerdo por todos los que nunca más podrán volver  .

Pero este pequeño país está dispuesto a superar momentos muy duros de su historia, arrepentimiento, perdón, reconocimiento, narración real y consensuada de los hechos y por qué no incluso futuro para unos y otros, llegará .

Entre todos, deberíamos de hacer un esfuerzo para que todos los finales y desde luego este final tenga unos renglones claros, de brazalete blanco .

Para el colectivo y familia rojiblanca aclarar y superar este episodio es una obligación, seguro, que al menos los suyos así lo merecen .

El Athletic no es un equipo de fútbol más, no es un agente social de segundo rango, no debe dejar sin entrada a los suyos, respiren del color que respiren . No podemos cimentar nuestro nuevo teatro sin contar con las emociones y recuerdo de los que dejaron de soñar. Sin despedir uno a uno a los nuestros.

Su grada, su afición, los menores que se enamoran de nuestra historia y hazañas, la leyenda, los veteranos, los que saben de balón y los que saben de dónde venimos, los de norte y los de sur, y desde luego las imprescindibles fuerzas de la seguridad de estos menores y resto de aficionados que peregrinamos a la catedral, garantes de que el cruce entre aficiones sea de emociones y no de riesgos, TODOS : tenemos que hacer que la sonrisa de este chaval regrese a las calles que conducen a la Catedral, vuelva a nuestras gradas, sople a favor de nuestro equipo y sea una parte blanca de nuestro libro, el de la leyenda de este Club .

Es mejor iluminar el presente que apagar las luces en el futuro.

Aupa Athletic, orain eta beti.

Podéis leer éste y más artículos de Aitor Elizegi en su blog, Licencia para aliñar.

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